Artículo publicado en INFOBAE el 6 de noviembre de 2017
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martes, 20 de octubre de 2015
El Sentido Integral de la Seguridad, su situación en América Latina
CULTURA DEL ENCUENTRO
CORRIENTE DE OPINIÓN DEMÓCRATA CRISTIANA
EL SENTIDO INTEGRAL DE LA SEGURIDAD
SU SITUACION EN AMERICA LATINA
CORRIENTE DE OPINIÓN DEMÓCRATA CRISTIANA
EL SENTIDO INTEGRAL DE LA SEGURIDAD
SU SITUACION EN AMERICA LATINA
Introducción – Primeros conceptos
Para adentrarnos en el desarrollo del tema, debemos primero considerar antecedentes y conceptos que nos guiarán hacia su desenvolvimiento
Desde los tiempos de la organización política de los pueblos, ha sido el Estado el organizador y monopolizador de la seguridad, a través de sus instituciones jurídicas y políticas. De allí su estrecho vínculo con la defensa del territorio y como único poseedor de la facultad legal del uso de la fuerza. Pero tomado esto en sentido tan solo normativo y disociado de los destinatarios definitivos, es decir, los ciudadanos, presenta precisamente la ausencia del componente humano, siendo que para los demócratas cristianos resulta fundamental la centralidad del ser humano. De allí también el sentido integral del concepto, al cual concurren la libertad de expresión, las libertades religiosas, las libertades políticas y económicas y el desarrollo integral que libera al ser humano del drama de la pobreza.
Por lo tanto, al concepto tradicional que asociaba la seguridad únicamente con la soberanía y el resguardo territorial, se incorporan las ideas que refuerzan y cierran aquella noción, incorporando al criterio de seguridad la necesidad de derrotar la pobreza, con sus consecuentes dramas de salud y alimentación, ausencia de vivienda y trabajo; para la búsqueda de la equidad y el desarrollo con libertad, condiciones indispensables en la búsqueda de la dignidad humana.
Con ello queremos decir, que el concepto de seguridad no representa un compartimento estanco, sino que debe, necesariamente, analizarse en forma integral, pues más allá de la criminalidad común, existen factores sociales que confabulan contra la estabilidad de las naciones. Por ello resulta de vital importancia completar el círculo, tomando en consideración las situaciones sobre seguridad económica, ambiental, de salud, seguridad alimentaria, las seguridades individuales, sociales y políticas.
Atento a lo dicho hasta aquí, consideramos que la seguridad no puede escindirse de un carácter humano, por lo tanto, es necesario hablar de la seguridad humana, que tiene como finalidad la protección integral de las personas, de modo de buscar la realización del bienestar con libertad, sin necesidades estructurales insatisfechas y en un marco de equidad y ausencia de condiciones discriminatorias que denigran la condición humana. Por lo tanto, la contracara de esto está dada por la pobreza; el hambre; las enfermedades y la desnutrición; la violencia doméstica y el trabajo infantil; la contaminación ambiental y los desastres naturales; el terrorismo; la criminalidad vinculada al narcotráfico, las pandillas, secuestros extorsivos y trata de personas; y la violencia política.
Esto significa que el drama de la seguridad, es un drama humano más que de Estados, porque además, estos dramas combinados son un cóctel explosivo que socaban la estructura cultural, jurídica y política de los Estados, con lo cual el enfoque para su análisis debe ser integral, teniendo en cuenta el contexto social, económico y político del país y de la región para encarar acciones públicas adecuadas.
Situación en América Latina
América Latina cuenta con una población total de aproximadamente Seiscientos Dieciocho Millones de habitantes y por su extensión, presenta una gran diversidad geográfica y biológica, con amplios recursos minerales, alimenticios y energéticos. Y no podemos dejar de mencionar un recurso muy importante: el agua; al cual los analistas políticos internacionales le asignan el ser fuente de futuros conflictos armados.
Desde el punto de vista geopolítico, con la expresión “América Latina y el Caribe” se identifica a todos los territorios del hemisferio occidental cuyas extensiones se encuentran por debajo de los Estados Unidos.
Las sucesivas inestabilidades políticas de la región, han dado como resultado la instalación de modelos económicos diversos, impidiendo la extensión regional de un criterio más uniforme. Ello queda evidenciado en la actualidad con la diferencia entre los Estados que han celebrado la Alianza del Pacífico y quienes se mantienen dentro del Mercosur.
En cuanto a la composición de su población, la mayor parte está representada por jóvenes, aunque se advierte una tendencia típica de países desarrollados en cuanto a la reducción de natalidad y el consecuente envejecimiento de la población. A su vez, debe considerarse el auge hacia una mayor población urbana, en desmedro de las rurales. Se calcula que aproximadamente el 82% de su población reside en centros urbanos, aumentando la población metropolitana en ciudades como San Pablo, Río de Janeiro, Ciudad de México, Buenos Aires, Lima, Santiago y Caracas. En la medida en que los países son más pobres, es mayor la población rural, como en Haití o República Dominicana. También resulta notable la diversidad étnica de su población, en función de las distintas inmigraciones recibidas en su historia y de las migraciones actuales, que modifican la composición social histórica de algunos países. Sobre esa población, el 90% son cristianos, de los cuales el 66% es católico; y el 24% protestantes.
A continuación, se analizarán distintos factores.
Educación
Con respecto a la educación, persisten altos niveles de desigualdad para el acceso a la instrucción pública, mostrando a importantes sectores de su población que no saben leer y escribir. Según un informe internacional realizado en 2013, se destacaron en matemáticas Chile, México y Uruguay; en ciencias, Chile, Costa Rica y Uruguay; y en lengua, Chile, Costa Rica y México. Según algunos estudios, se calcula que 15 millones de niños entre 3 y 6 años están sin escolarizar; de los cuales a su vez el 7% se encuentra con diferentes grados de desnutrición. En algunos países es notorio al aumento de estudiantes que llegan al nivel universitario con escasa habilidad para la comprensión de textos, lo que genera también un menor índice de graduados. En el ámbito universitario, se destacan Brasil, Chile y México, pues poseen un sistema universitario más complejo.
Salud
Otro tema que revela el drama humano es el de la salud, pues la desigualdad en el acceso y la calidad recibida es muy notoria. Los niveles de pobreza existentes hacen que la brecha sea muy profunda. La desnutrición y la tasa de mortalidad infantil son muy elevadas en algunos países de la región. En algunas naciones, el envejecimiento de la población, el escaso o mal distribuido gasto público y la desatención de los pobres, aumentan los problemas en la atención y protección de la salud de sus habitantes. Aquellos países con menores ingresos, menor alfabetización, menor acceso al agua potable y un entorno familiar de indignidad humana, poseen un mayor índice de mortalidad infantil. Es decir, a menor ocupación política en la modificación del entorno social de las poblaciones más vulnerables, mayor será la consecuencia de mortalidad, especialmente la infantil.
También debemos prestar atención a la mortalidad materna, especialmente por bajos niveles sociales, en situaciones vinculadas con falta de acceso a la instrucción en la planificación familiar, en la prevención de embarazos, en la desnutrición y abortos. A ello se suma el drama humano del embarazo adolescente, que es muy alto en países más pobres, con niñas y adolescentes que comienzan a ser madres a partir de los 12 y 13 años de edad. Como estos embarazos se producen en situaciones de marginalidad, los niños allí nacidos serán también habitantes de sectores signados por el mismo drama social.
Sobre las enfermedades, un informe de la CEPAL de 2010, daba cuenta de que siguen siendo muy altos los riesgos de VIH, Paludismo, Tuberculosis, Cólera y Mal de Chagas, que en muchos casos son enfermedades secundarias asociadas a la desnutrición.
En síntesis, el problema de fondo sigue siendo la falta de acceso y la inequidad en la atención de la salud.
Pobreza
La pobreza es el otro factor humano relevante en América latina. Según un informe de la CEPAL, América Latina es la región con mayor desigualdad del mundo. El crecimiento económico en algunos países, no ha logrado trasladarse hacia mejoras sociales básicas dejando todavía desamparado a un amplísimo sector de la población latinoamericana.
Se estima que en América Latina, 71 millones de personas viven en la pobreza, que se amplía al tomar en cuenta aquellos grupos que si bien cuentan con algún ingreso, resultan insuficientes para una canasta básica alimentaria. En ese caso, se llega a un número de 180 millones de pobres.
El Problema Alimentario
Íntimamente vinculado con la pobreza y la salud, se encuentra otra tragedia, representada por la desnutrición, en algunos casos, y la mala alimentación en otros. Paradójico, si se tiene en cuenta que en América Latina se producen millones de alimentos. Es decir, no es la disponibilidad de alimentos la causa de este drama, sino su injusta distribución. Se estima que 7,5 millones de niños presentan baja talla para la edad y unos 4 millones tienen bajo peso. Obviamente que a mayor vulnerabilidad social, mayor será el índice de subalimentación y desnutrición, de madres y niños. Por supuesto, las consecuencias más directas de este problema son las enfermedades asociadas al hambre, que a su vez provocan limitaciones físicas y mentales en quienes las padecen.
La Situación Ambiental
De acuerdo a las regiones que se examinen de América Latina y el Caribe, encontramos diversos problemas relacionados con la deforestación, que afecta la productividad en importantes sectores, como por ejemplo, en la agricultura. También la pesca indiscriminada y la contaminación, atentan contra los recursos llamados hidrobiológicos. Con respecto al agua, si bien en esta región de América hay cierta abundancia al respecto, se presentan problemas en cuanto a su disponibilidad, sobre todo en lugares de mayor pobreza. A ello debemos agregar la contaminación hídrica, el agotamiento de recursos como consecuencia del aumento demográfico hiper concentrado, como también los efectos del cambio climático. A la par de este problema, la degradación del medio ambiente afecta también a los suelos, perjudicando la productividad y las funciones ecológicas.
La contaminación atmosférica es otra situación grave, que ocasiona enfermedades crónicas respiratorias y millones de pérdidas económicas, en atención de la salud y días laborales perdidos. Tampoco hay aún un manejo adecuado de los desechos sólidos, con mucha concentración demográfica en áreas urbanas, mayor concentración vehicular por deficientes transportes públicos y reducción de espacios verdes.
Como consecuencia de estos malos manejos que conllevan al cambio climático, la región de América Latina y el Caribe presenta con frecuencia desastres naturales, sean sismos, erupciones volcánicas, tornados, huracanes, lluvias y tormentas que derivan en inundaciones y aludes, sequías e incendios forestales.
Desempleo y Ausencia de Actividad Productiva
Conforme a un informe de la OIT, el índice de desempleo en América Latina es muy elevado, con diferentes porcentuales según los países y las épocas. Si bien en algunos casos hubo una disminución en los índices de desempleo, aún continúa siendo una situación humana muy preocupante, pues se asocia a la marginalidad y la búsqueda de oportunidades en actividades ilícitas.
A ello debemos agregar la ausencia de alguna actividad productiva en muchos jóvenes, que están representados por quienes no estudian ni trabajan, sumado a quienes lo hacen en condiciones precarias.
Educación, salud y empleo, son factores indispensables para que la población pueda acceder a mejores niveles de vida. Aquellos pueblos que cuentan con buen nivel educativo y buena salud, tienen mayores posibilidades de mejores empleos y desarrollo humano integral.
De la mano de estos factores, se halla el de los derechos humanos. Lograda una mayor estabilidad política en la región, estos derechos se fueron consolidando y extendiendo, tanto en los derechos de la mujer, los niños, niñas y adolescentes, los de las minorías y el derecho al trabajo digno. Estos datos no esconden, sin embargo, los altos niveles de desigualdad y criminalidad, de la que son víctimas las mujeres, niños y adolescentes; sea por violencia doméstica y de género, como por la trata y el narcotráfico.
La Seguridad Individual
Las situaciones descriptas sucintamente, no pueden escindirse del problema de la seguridad individual de los ciudadanos, pues influyen en forma directamente proporcional, que si bien no deben emplearse como excusa, sin duda son caldo de cultivo para todo tipo de actividades ilícitas; pues a mayor grado de instrucción pública, salud, alimentación y trabajo digno, menores serán los índices y niveles de violencia social, porque cuando los ciudadanos tienen garantizados los goces de sus derechos humanos y las instituciones aseguran el dominio sobre las situaciones que amenazan esos derechos, el control social será mayor y más eficiente.
Sin embargo, debido a las condiciones mencionadas y la incapacidad para generar políticas públicas destinadas al desarrollo integral con pleno respeto por la ley, han desembocado en situaciones casi incontrolables, con el aumento de pandillas y el narcotráfico; actividad esta última que no deberíamos calificar como “negocio”, pues negocio debe ser algo lícito y legítimo moralmente. En este punto, América Latina tiene una cuenta pendiente, por su incapacidad para resolver los problemas estructurales de pobreza y marginación, con sus consecuentes dramas de desorden social y desapego por la vida humana.
Hay que tener presente, que la región es la mayor productora de cocaína del mundo, a la vez que se ha ido incrementando la producción de drogas sintéticas, que movilizan decenas de miles de millones de dólares por año; corrompiendo a instituciones políticas, policiales, militares y judiciales. Ello ha provocado, también, un aumento de la criminalidad violenta, casi sin precedentes en varios países de la región. Como anexo de este tipo de criminalidad, se encuentran la trata de personas, la prostitución, la pornografía infantil, el robo de automóviles, robo de transporte con mercaderías, secuestros extorsivos; y demás delitos vinculados a la violencia física.
Una idea interesante a tener en cuenta, sería la creación de una Corte Penal De América Latina y el Caribe, para perseguir y castigar delitos inter jurisdiccionales, como la trata de personas, las redes de pedofilia y el narcotráfico. Y también el terrorismo.
Corresponde también analizar el costo que insume el control de la delincuencia, pues la seguridad ciudadana necesita de muchos recursos, humanos y económicos, ya que se relacionan con el cuidado de la salud de las víctimas de violencia, la interrupción de vidas, en el sentido productivo y moral; y el deterioro en la calidad de vida que se deriva del miedo y el terror.
Conclusiones
Las distintas amenazas hacia la seguridad en América Latina y el Caribe, se vinculan con la capacidad o incapacidad de sus gobiernos para resolver las profundas inequidades sociales y de oportunidades de progreso de su población, sin que tales diferencias sean utilizadas como excusa para implantar regímenes autoritarios y sin que la democracia republicana pierda su esencia, pero a su vez, planteando seriamente a cuánta más desigualdad, injusticia y violencia puede sobrevivir la democracia de la región, cuando el crimen organizado, el terrorismo y el narcotráfico pasan a dominar el territorio. La ausencia de un Estado eficiente para mostrar resultados que reviertan las situaciones en los factores antes mencionados, vinculados con la seguridad educativa, de salud, económica y social, sumado al aumento de la criminalidad en sus diversas facetas, implican que el Estado pierda su carácter político, dejando cada vez más una mayor cantidad de territorio fuera de la ley; siendo la norma la herramienta fundamental para el estado de derecho de las naciones y su estabilidad jurídica y política. Todas las cuestiones señaladas, socavan la seguridad política de la región, dejando a gran parte de América Latina y el Caribe en una grave situación de inestabilidad democrática, afectando las posibilidades reales de desarrollo económico y social.
Los gobiernos son los primeros responsables del respeto a la ley y a la forma republicana de gobierno, con división de funciones e independencia absoluta de la función judicial, asegurando la libertad política y transparencia en los procesos electorales. Un gobierno que no da ejemplaridad, se traduce en un Estado sin gobernabilidad; porque gobernar no es imponer desde el autoritarismo, sino asegurar los beneficios de la libertad, con el objetivo de fortalecer la unión afianzando la justicia, para poder consolidar la paz y así poder proveer, desde un Estado democrático y republicano, la debida defensa común de sus habitantes. Los ciudadanos, además del derecho de tener gobiernos que surjan de elecciones libres, también tienen el derecho de que las decisiones de gobierno se ajusten a la libertad democrática y republicana; es decir, que los gobiernos cuenten con legitimidad de origen y también de ejercicio en sus funciones.
Estos son los desafíos que América Latina y el Caribe tienen en este tiempo, en diversas situaciones sobre las que henos hecho aquí una descripción, instando a los gobiernos de toda la región a encarar el drama humano de la seguridad con un criterio integral, porque las tragedias humanas de pobreza y marginalidad, falta de instrucción, hacinamiento y promiscuidad que conllevan a la ausencia de perspectiva de vida digna, degradan el respeto por la vida; propia y ajena, lo que a su vez es aprovechado por el crimen organizado y el terrorismo.
Esta es la situación actual y la tarea que en América Latina y el Caribe se debe encarar. Corresponde a toda la sociedad involucrarse en ello, fundamentalmente a los partidos políticos y a los gobiernos. En especial, a aquellos que manifiestan una inspiración humanista y cristiana.-
lunes, 5 de octubre de 2015
Cultura del Encuentro - Manifiesto
CULTURA DEL ENCUENTRO - CORRIENTE NACIONAL DE OPINIÓN DEMÓCRATA CRISTIANA
Manifiesto
Quienes nos enrolamos en esta corriente de opinión, inspirados en los principios que dieron origen a la fundación de nuestro partido, expresamos en este documento las bases y los principios que nos sustentan y dan sentido a la existencia de nuestra Corriente de Pensamiento, dentro de esta organización política que hoy es el Partido Demócrata Cristiano.
Entendemos que la Democracia Cristiana posee un profundo y vigoroso sustento doctrinario e ideológico, distintivo fundamental que fortalece el pensamiento para la acción política; y que por tradición, principios y valores se debe a sí misma su pronta reinstalación como opción política, social, educativa, económica y de gobierno, recuperando la identidad socialcristiana para ingresar nuevamente al concierto político hoy ausente.
Desde el convencimiento de la responsabilidad del gobierno actual en la división de los argentinos, el abierto desprecio hacia las instituciones del la República, la libertad de prensa y el descalabro económico y social, nos corresponde ser conscientes y trabajar en consecuencia. La crisis moral que nos envuelve nos obliga a definir con claridad nuestra posición, para determinar qué somos y hacia dónde ir; y con quiénes recorrer esa senda. La Democracia Cristiana, como partido político, no puede estar ausente en el señalamiento del camino.
Es el ser humano y la familia, las organizaciones sociales y el Estado, en libertad y con valores claros, quienes debemos transitar hacia el fortalecimiento de la República, con desarrollo y justicia social. Es decir, sostenemos los principios cristianos como horizonte doctrinal; principios y valores, sin pretender ser un partido confesional.
La libertad es elemento esencial de la naturaleza humana y fundamental en una democracia republicana. Todas las instituciones y actividades, deben estar al servicio del ser humano en un ambiente de libertad. Estamos convencidos de que un régimen democrático auténtico sólo es posible en libertad. No concebimos que se niegue la libertad con la excusa de buscar la justicia. Porque sin libertad, no es posible pretender la justicia ni la paz. Tampoco concebimos la doctrina económica del liberalismo, en tanto ve al hombre como variable y se funda en el individualismo que acrecienta el relativismo moral; ni el colectivismo marxista que niega la naturaleza humana de la libertad del hombre. El libre mercado no puede sustentarse en el hambre de otros, ni la búsqueda de la justicia puede tolerarse con el sometimiento del hombre y la anulación de sus derechos individuales.
Esa independencia del ser humano está implícita en su propia existencia y se expresa a través del derecho a la vida, a estudiar y trabajar, la libertad de enseñanza, de formar la familia como núcleo esencial de la sociedad y la libertad de prensa y a su expresión política. Tengamos presente que en el moderno constitucionalismo, estos derechos son reconocidos a los pueblos por su propia naturaleza, no son concesiones graciosas de un gobernante. Le pertenecen al ser humano con anterioridad a la existencia del Estado, cuyo fin es el sostenimiento del bien común, actuando con legitimidad de origen y de ejercicio y en forma subsidiaria en la búsqueda de la justicia social. Rechazamos un Estado fraudulento, populista y totalitario. En consonancia con ello, sostenemos con absoluta firmeza que la Constitución Nacional representa la carta de unión del pueblo argentino y debemos defender sus postulados, apartándonos de cualquier gobierno que la desconozca, la atropelle, la niegue o pretenda reformarla en beneficio propio. No podemos admitir que se sostengan gobiernos que se apartan de los principios constitucionales imponiendo personalismos que desprecian los derechos consagrados en su texto.
Los regímenes políticos que buscan la división entre “amigos” y “enemigos” como objetico de su perpetuación, poniendo como excusa la anulación de los derechos constitucionales como algo necesario para la lucha contra quienes supuestamente atentan contra los intereses nacionales, asumiendo el rol de únicos representantes de la voluntad popular y que actúan por su bienestar, resultan intolerables. Rechazamos el paternalismo populista anulador del libre pensamiento y la libertad política. Somos firmes en el absoluto rechazo a esos regímenes políticos. Por lo tanto, es fundamental retomar el camino del respeto absoluto por la Constitución Nacional, que en los últimos años ha sido sistemáticamente avasallada.
La política debe tener como objetivo el bien común en un clima de concordia y pluralidad, respeto por las disidencias y por las instituciones de la república.
El pensamiento socialcristiano que nos inspira, nos compele a la trascendencia del hombre, pero actuando en función de nuestro tiempo. La vida del ser humano es por naturaleza una vida en común; por lo tanto, los legítimos intereses personales no pueden estar por encima de los intereses de la comunidad, entendiendo a esta como la unidad común que a todos nos une y nos contiene.
La sociedad no la concebimos como una suma de individualidades sin organización; debe haber un orden en las relaciones interpersonales que nos permita el desarrollo y logros individuales que en sumatoria, se conviertan en bien común, alcanzando plenamente el anhelo de realización y bienestar integral de la sociedad. En consecuencia, rechazamos el individualismo liberal que conspira contra el sentido comunitario; el colectivismo totalitario que atenta contra la libertad del hombre y la cultura consumista que degrada el sentido espiritual de la vida.
Estas son las bases y los principios en que fundamos nuestra actuación política, reafirmando la doctrina social cristiana que nos inspira. Una acción política nutrida en la pluralidad de pensamiento y terminante exclusión de la corrupción en la acción política, absolutamente insostenible aún con excusas retorcidas para justificar lo injustificable.
Sostenemos la política como instrumento para la participación y búsqueda del desarrollo con equidad, para la educación como medio de superación cultural y de visión estratégica de los pueblos, y de la economía como actividad para el crecimiento con desarrollo y bienestar. Toda la construcción política, económica y social debe estar al servicio del hombre con un sentido de integridad.
Debemos crear y construir una Cultura del Encuentro, Debe ser una nueva forma de vida y modo de actuar en lo social, político, en la educación y la formación de valores, fortaleciendo los conceptos de solidaridad y subsidiaridad.
En función de estos lineamientos y principios que nos inspiran, actuaremos dentro de la vida política del Partido Demócrata Cristiano; con aportes pero críticos cuando estimemos que por el accionar de las autoridades partidarias se ejecuten acciones políticas alejadas del pensamiento y de lo orgánico.
Acompañaremos las decisiones que encausen y revaloricen el pensamiento socialcristiano y el crecimiento e inserción del Partido Demócrata Cristiano en la vida política nacional; invitando a todos los afiliados, simpatizantes y amigos de buena voluntad, a sumarse para transitar este camino de Encuentro y realización práctica de ideales políticos socialcristianos.-
viernes, 2 de octubre de 2015
Breve Consideración de Situaciones Internacionales
La situación internacional actual se halla en grave estado, producto de guerras, corrupción y ambiciones de poder. Reafirmamos entonces, que “el poder” debe dejar de ser una “vocación política”; la verdadera vocación es la de gobernar, para así poder generar los cambios necesarios.
El predominio de las principales potencias del mundo y de sus compañías multinacionales, que se centran solo en el lucro con independencia del sentido humano de sus beneficios, provoca una situación de dependencia que ahoga las posibilidades de desarrollo de otros pueblos, desnivelando demasiado las relaciones internacionales.
Consideramos que las naciones más desarrolladas tienen sobre sí un deber moral en la búsqueda de relaciones más justas, estimulando una mejor comunicación entre los pueblos en sus relaciones políticas y económicas, pues los grandes desequilibrios de poder, generan en muchas regiones regímenes populistas que a su vez se traducen en dictaduras que aumentan la corrupción y la pobreza.
Es preciso corregir esas profundas diferencias políticas y económicas, en la búsqueda de un orden solidario para la paz y la cooperación internacional. Este es un mandato, reiteramos, que pesa aún más sobre quienes más tienen, por ello es un imperativo moral según nuestra concepción de las relaciones humanas.
En el mundo de hoy, millones de seres humanos padecen las consecuencias del hambre, las guerras y la corrupción. Pueden observarse las desigualdades en varios aspectos y se agudiza también con el crecimiento demográfico y las migraciones. Es por ello sumamente necesario encaminarse hacia un orden económico mundial que deje de estar basado únicamente en el lucro, a cualquier costo, como ambición desmedida en desmedro de la calidad de vida de los más débiles en la cadena de las relaciones económicas internacionales. Para ello, también es preciso consolidar los bloques regionales, para la ampliación de mercados y la integración de valores políticos, culturales y sociales.
Situación fundamental a tener en cuenta es la de los recursos comunes del planeta, como el espacio, el mar y los fondos oceánicos; además de territorios como el Ártico y la Antártida, pues estarán en disputa ente quienes los detenten y quienes sostengan la necesidad de emplearse en beneficio general de la humanidad. Tal como en tiempo no lejano podría suceder con el abastecimiento de agua potable.
La explosión demográfica también es fuente de inestabilidad política. Es necesario adoptar fórmulas amplias, políticas, económicas, culturales, sociales e incluso religiosas, de manera integral, para regular en forma responsable la distribución de la población sin discriminación que violente la dignidad humana.
Debemos agregar que los países con amplios territorios sin poblar, podrían llegar a ser objeto de presiones de carácter humanitario para recibir y distribuir refugiados y desplazados.
Además de las situaciones internas y regionales que bien se adaptan a estas consideraciones, existen dos ejemplos de lo expuesto que requieren reflexión y solución; a saber:
a) África: Este continente lleva medio siglo de hambre, guerras y corrupción. En los últimos años se han experimentado ascensos en los niveles macroeconómicos, pero que como tales, no reflejan la realidad social en forma integral y hasta en algunas ocasiones, esos niveles son inversamente proporcionales con el desarrollo humano de la mayoría de su población. Hoy, uno de cada tres pobres del mundo, son africanos, en un continente que además cuenta con 200 millones de desnutridos, sobre aproximadamente Un Mil Cien millones de habitantes. África es la segunda región más pobre del planeta, después de América Latina (que cuenta con algo más de Seiscientos Millones de habitantes). Si se continúa sin atenderse el drama social de África, se calcula que para el año 2030 el 20% de su población estará en situación de extrema pobreza, teniendo en cuenta también el aumento demográfico de sus habitantes. Esto hace necesario que los organismos internacionales y los países más desarrollados se inmiscuyan de inmediato en este grave problema mundial.
b) Siria: Como consecuencia de la guerra civil, en lo que va del año 2015 hay alrededor de 220 mil muertos, 3 millones de refugiados y el 40% de su población en total estado de abandono. Por otra parte, el llamado Estado Islámico lleva ya ocupado la mayor parte del territorio sirio, principalmente las reservas de petróleo y gas. Los intereses de los estados restantes, hace que por un lado, el gobierno sirio cuente con el apoyo de Rusia, Irán y el grupo Hezbolá; mientras que los opositores cuentan con la ayuda de los Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudita y algunos otros estados del Golfo Pérsico. Esta guerra ha superado los niveles conocidos hasta ahora de desplazados a nivel mundial. Algunas informaciones dan cuenta de crímenes de guerra y hasta el uso de armas químicas. Es una de las peores guerras en lo que va de este siglo XXI.
Estas atrocidades, de hambre, corrupción y guerras, sean tribales, por poder, por dinero ó por conjunción de todas esas causas, no pueden permanecer ajenas al mundo libre y desarrollado. Es desde este mundo que debe partir de inmediato la ayuda humanitaria y la decisión política de terminar con estas crueldades, que no solamente dejan al desnudo la inmoralidad de ciertos poderes políticos y económicos, que no tienen límites en la búsqueda de sus objetivos, sino que además llaman a la urgente reflexión acerca de la deshumanización imperante en nuestra cultura, cuya civilización no puede estar sustentada sobre el hambre y la miseria de otros seres humanos.
El futuro de los pueblos y la estabilidad de países y continentes están en juego, y debemos optar por las políticas a aplicar frente a este inmenso desafío. En tal sentido, entendemos que es urgente el llamado al compromiso y la participación en la acción, para afianzar el camino de un orden mundial más justo. -
El predominio de las principales potencias del mundo y de sus compañías multinacionales, que se centran solo en el lucro con independencia del sentido humano de sus beneficios, provoca una situación de dependencia que ahoga las posibilidades de desarrollo de otros pueblos, desnivelando demasiado las relaciones internacionales.
Consideramos que las naciones más desarrolladas tienen sobre sí un deber moral en la búsqueda de relaciones más justas, estimulando una mejor comunicación entre los pueblos en sus relaciones políticas y económicas, pues los grandes desequilibrios de poder, generan en muchas regiones regímenes populistas que a su vez se traducen en dictaduras que aumentan la corrupción y la pobreza.
Es preciso corregir esas profundas diferencias políticas y económicas, en la búsqueda de un orden solidario para la paz y la cooperación internacional. Este es un mandato, reiteramos, que pesa aún más sobre quienes más tienen, por ello es un imperativo moral según nuestra concepción de las relaciones humanas.
En el mundo de hoy, millones de seres humanos padecen las consecuencias del hambre, las guerras y la corrupción. Pueden observarse las desigualdades en varios aspectos y se agudiza también con el crecimiento demográfico y las migraciones. Es por ello sumamente necesario encaminarse hacia un orden económico mundial que deje de estar basado únicamente en el lucro, a cualquier costo, como ambición desmedida en desmedro de la calidad de vida de los más débiles en la cadena de las relaciones económicas internacionales. Para ello, también es preciso consolidar los bloques regionales, para la ampliación de mercados y la integración de valores políticos, culturales y sociales.
Situación fundamental a tener en cuenta es la de los recursos comunes del planeta, como el espacio, el mar y los fondos oceánicos; además de territorios como el Ártico y la Antártida, pues estarán en disputa ente quienes los detenten y quienes sostengan la necesidad de emplearse en beneficio general de la humanidad. Tal como en tiempo no lejano podría suceder con el abastecimiento de agua potable.
La explosión demográfica también es fuente de inestabilidad política. Es necesario adoptar fórmulas amplias, políticas, económicas, culturales, sociales e incluso religiosas, de manera integral, para regular en forma responsable la distribución de la población sin discriminación que violente la dignidad humana.
Debemos agregar que los países con amplios territorios sin poblar, podrían llegar a ser objeto de presiones de carácter humanitario para recibir y distribuir refugiados y desplazados.
Además de las situaciones internas y regionales que bien se adaptan a estas consideraciones, existen dos ejemplos de lo expuesto que requieren reflexión y solución; a saber:
a) África: Este continente lleva medio siglo de hambre, guerras y corrupción. En los últimos años se han experimentado ascensos en los niveles macroeconómicos, pero que como tales, no reflejan la realidad social en forma integral y hasta en algunas ocasiones, esos niveles son inversamente proporcionales con el desarrollo humano de la mayoría de su población. Hoy, uno de cada tres pobres del mundo, son africanos, en un continente que además cuenta con 200 millones de desnutridos, sobre aproximadamente Un Mil Cien millones de habitantes. África es la segunda región más pobre del planeta, después de América Latina (que cuenta con algo más de Seiscientos Millones de habitantes). Si se continúa sin atenderse el drama social de África, se calcula que para el año 2030 el 20% de su población estará en situación de extrema pobreza, teniendo en cuenta también el aumento demográfico de sus habitantes. Esto hace necesario que los organismos internacionales y los países más desarrollados se inmiscuyan de inmediato en este grave problema mundial.
b) Siria: Como consecuencia de la guerra civil, en lo que va del año 2015 hay alrededor de 220 mil muertos, 3 millones de refugiados y el 40% de su población en total estado de abandono. Por otra parte, el llamado Estado Islámico lleva ya ocupado la mayor parte del territorio sirio, principalmente las reservas de petróleo y gas. Los intereses de los estados restantes, hace que por un lado, el gobierno sirio cuente con el apoyo de Rusia, Irán y el grupo Hezbolá; mientras que los opositores cuentan con la ayuda de los Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudita y algunos otros estados del Golfo Pérsico. Esta guerra ha superado los niveles conocidos hasta ahora de desplazados a nivel mundial. Algunas informaciones dan cuenta de crímenes de guerra y hasta el uso de armas químicas. Es una de las peores guerras en lo que va de este siglo XXI.
Estas atrocidades, de hambre, corrupción y guerras, sean tribales, por poder, por dinero ó por conjunción de todas esas causas, no pueden permanecer ajenas al mundo libre y desarrollado. Es desde este mundo que debe partir de inmediato la ayuda humanitaria y la decisión política de terminar con estas crueldades, que no solamente dejan al desnudo la inmoralidad de ciertos poderes políticos y económicos, que no tienen límites en la búsqueda de sus objetivos, sino que además llaman a la urgente reflexión acerca de la deshumanización imperante en nuestra cultura, cuya civilización no puede estar sustentada sobre el hambre y la miseria de otros seres humanos.
El futuro de los pueblos y la estabilidad de países y continentes están en juego, y debemos optar por las políticas a aplicar frente a este inmenso desafío. En tal sentido, entendemos que es urgente el llamado al compromiso y la participación en la acción, para afianzar el camino de un orden mundial más justo. -
lunes, 28 de septiembre de 2015
¿La continuidad del modelo o un modelo de futuro?
CULTURA DEL ENCUENTRO, CORRIENTE DE PENSAMIENTO DEMOCRATA CRISTIANO: UN APORTE PARA LA REFLEXIÓN ¿LA CONTINUIDAD DEL MODELO O UN MODELO DE FUTURO?
Por Guillermo Sueldo
A partir de comienzos de 2015 nos encontraremos en un amplio período electoral, nacional y de distritos. Otra vez en campaña, los candidatos harán lo posible para intentar tener un discurso propio, aunque en verdad eso es algo que en los últimos años ha costado mucho encontrar, esperando entonces que no se caiga en lo habitual de centrar el mensaje en “la gente”. Esto es parte del enorme vacío de contenido político que impide precisamente elaborar un discurso, razón por la cual se apela a la sensiblería popular. Tengamos en cuenta que la palabra “discurso” no solo se refiere a una arenga o charla, sino que también se relaciona con “razonamiento” y “reflexión”. ¿Qué reflexión política se puede hacer cuando no se elaboran pensamientos razonados? Ante esa carencia, resta entonces hablar permanentemente de “la gente” y sus problemas. Algo que resulta una obviedad se transforma en el caballito de batalla cuando se carece de un discurso con contenido, es decir, de aquella argumentación razonada. Además, como si “la gente” fuera algo unívoco, que en verdad no lo es, ya que no tienen las mismas necesidades las gentes de las ciudades que las del campo. Se llega entonces a entronizar otro de los famosos caballitos de batalla, cual es el famoso “modelo”. Así, se habla de un supuesto modelo económico, político; modelo de país, etc; al que tampoco se le asigna verdaderamente un contenido, sino que se lo completa con frases hechas a la medida. Claro, no podía ser de otra manera tratándose de un “modelo”, pues con ello se alude más a la moda que a la política, para la cual debería existir un proyecto, más que un modelo. Se plantea entonces el debate entre la continuación del actual modelo o su reemplazo por uno que marque el camino hacia el futuro. Pero en tanto sigan estructurados bajo ese término, no serán más que tentativas de proyectos. Así las cosas, el oficialismo pretende impulsar la continuidad del modelo, mientras que en sectores de la oposición se vislumbra alguna posible alternativa de futuro. Pero para ello, será necesario pasar del slogan al pensamiento profundo y que sea posible de representar acciones políticas concretas para el desarrollo integral del ciudadano.
Simplemente podemos concluir que los “modelos”, todos, se agotan, como se agota la moda; y lo que debería venir es un discurso con contenido capaz primero de hacernos pensar, para poder construir desde el presente, el futuro.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Ideologías, Contienda Electoral y Partidos Políticos
CULTURA DEL ENCUENTRO
CORRIENTE DE PENSAMIENTO DEMOCRATA CRISTIANO
IDEOLOGÍAS, CONTIENDA ELECTORAL Y PARTIDOS POLÍTICOS
El título abre la puerta a un extenso análisis, pero se impone en este caso sintetizar el tema, para su lectura y debate. Comenzando con el término ideología, referido a la ciencia que estudia las ideas, su origen, los factores sociales, económicos, culturales, religiosos, demográficos, etc; que contribuyen e influyen en su contenido y evolución.
Todo ese marco conforma las bases de una contienda política entre los distintos grupos que representan las diversas ideologías, aún entre aquellas que tienen semejanza en sus principios, valores y propuestas. Esa contienda se lleva adelante desde los partidos políticos, que representan alguna ideología agrupando a parte de la sociedad que la expresa. Pero si se separa la política del contexto cultural, se empobrece su contenido, licuándose las ideas y la representación legítima de las mismas.
Resulta lógico que los partidos políticos tengan como objetivo la búsqueda del poder (prefiero hablar de gobierno), o bien su participación en la organización política del país. En su evolución, los partidos pasaron de ser grupos de élite a agrupaciones mayoritarias de gente y luego de masas. Tradicionalmente, los partidos democristianos han tenido una estructura mixta entre partidos de cuadros y los de masa. Eso se corresponde con un carácter heterogéneo de su composición social. A su vez, en países como el nuestro, la tradición de los partidos políticos y principalmente aquel que ha sido mayoritariamente representativo de masas, ha sido la personalización de la autoridad dentro de una estructura política pasando a ser casi el elemento indispensable para la cohesión de la ideología y sostén de un partido. Sin duda hacen falta liderazgos, solo debemos darle el rol que corresponde, que no es el de un patrón de estancia sino el de quien por sus méritos y cualidades representa mejor la ideología y puede conducir un partido político. También el desarrollo de los partidos va de la mano con la evolución de la democracia, entendiendo que aquellos deben ser varios; o al menos 2, para configurar una democracia republicana lo más representativa posible. Al contrario del partido único, que solo pretende imponer la unanimidad. Aunque existe también un sistema intermedio que sería el del partido dominante, que por sus características y prácticas puede acercarse más al dominio único o al multipartidismo.
También existe la formación de alianzas entre partidos, que se configuran a partir de la puesta en común de sus estructuras, valores, ideas, programas, etc. Es decir, difícilmente pueda haber alianzas entre fuerzas tan dispares cuando una de ellas es extremadamente pequeña en relación con la otra. La evolución de los partidos depende también de factores sociales, económicos y culturales, que van mutando y exigen adaptar las tácticas y estrategias para la permanencia en el escenario político. Entre estos factores deambula el bipartidismo y el multipartidismo. Otro elemento a tener presente es el del régimen electoral, que puede beneficiar el bipartidismo o el multipartidismo según el sistema adoptado de representación, pero que en ocasiones tiende a eliminar a los partidos pequeños, casi como un traje a medida para las organizaciones mayoritarias. Por lo tanto, la influencia del régimen electoral puede ser a veces vital para partidos pequeños.
En lo que va de nuestra democracia de casi 32 años, al principio había un sentido de pertenencia a los partidos políticos, se sostenía una idea, un proyecto, cuadros, equipos y militancia que sentía como propio lo que el partido representaba. Por diversos motivos, esos elementos se fueron licuando. Hoy nuestra democracia ha dejado de ser democracia de partidos para pasar a ser democracia de personas. El ciclo virtuoso pasó a un círculo vicioso en el que todo se mezcla. Hoy los partidos políticos no cumplen la función de antaño sino que son organizaciones jurídicas al servicio de alguna candidatura, incluso de personas que han sido toda la vida ajenas al propio partido que las sostiene. Es decir, de quienes no tiene el ADN partidario. Se busca entonces a figuras de repercusión mediática pero que no se les conoce pertenencia a la ideología, valores y principios del partido. Pero esa etapa llegará a su fin y los partidos que licuaron sus ideas, principios y valores y solo se aferran a una figura de turno, desaparecerán de la escena política si no se modernizan, si no buscan a las personas más capaces, si se cierran en sí mismos, si no vuelven a ser escuela de cuadros dirigenciales; en resumen, si no vuelven a sus orígenes. En las recientes elecciones primarias, los resultados beneficiaron, más allá de polarizaciones y gestiones, a quienes han demostrado una coherencia en su discurso político de cara a la sociedad, que son los que en definitiva han quedado habilitados para la contienda electoral del 25 de Octubre próximo; independientemente de que gusten o no sus discursos. Pero son los que han llegado al electorado.
Mientras algunos partidos sigan apostando a colgarse como cola de un barrilete a la primera figura que pase por la puerta, que hace y deshace lo que quiere sin consultar y arrastra al partido a su conveniencia política, no habrá posibilidad alguna de que subsistan. Es necesario repensar el rol de los partidos políticos y la necesidad de formación de cuadros de dirigentes, en ideas, valores y principios que sean su identidad. Porque la falta de identidad de los partidos, se derrama en la ausencia de identidad de una nación.-
domingo, 6 de septiembre de 2015
La sociedad de los valores muertos
Por Guillermo Sueldo
Artículo publicado en la página web de FOSCA
Objetivos
Para una democracia republicana, personalista, pluralista, participativa y comunitaria, profundizando y difundiendo el pensamiento socialcristiano y su aplicación a la realidad del política, social, económica, educacional de nuestro país.-
Artículo publicado en la página web de FOSCA
F.O.S.C.A.
Foro Social Cristiano Argentino
Objetivos
Para su cumplimiento del objeto social FOSCA podrá:
- Difundir el pensamiento socialcristiano;
– Promover estudios e investigaciones sobre la problemática de la persona, la cultura, la religión, la política y la sociedad, a la luz del pensamiento de Jacques Maritain y de otros pensadores personalistas;
– Desarrollar acciones políticas, culturales, sociales y formativas acordes con dicho pensamiento, como también de los resultados de los estudios e investigaciones a que se refiere e inciso anterior;
– Coordinar y difundir actividades, tales como jornadas, seminarios, debates interactivos presénciales o virtuales, encuentros nacionales o internacionales, u otros eventos relacionados con su objetivo social;
– Promover y editar publicaciones impresas, digitales y/o virtuales, en lengua española u otros idiomas relacionados con su objeto social y propuestas.-
– Mantener relaciones formales con otras entidades y/o organismos u organizaciones que coincidan con estas propuestas y aquellas que se puedan mantener en especiales coyunturas políticas.
domingo, 30 de agosto de 2015
El sentido cristiano en la acción política
Por Guillermo Sueldo
Artículo publicado en la página web de FOSCA
Objetivos
Para una democracia republicana, personalista, pluralista, participativa y comunitaria, profundizando y difundiendo el pensamiento socialcristiano y su aplicación a la realidad del política, social, económica, educacional de nuestro país.-
Artículo publicado en la página web de FOSCA
F.O.S.C.A.
Foro Social Cristiano Argentino
Objetivos
Para su cumplimiento del objeto social FOSCA podrá:
- Difundir el pensamiento socialcristiano;
– Promover estudios e investigaciones sobre la problemática de la persona, la cultura, la religión, la política y la sociedad, a la luz del pensamiento de Jacques Maritain y de otros pensadores personalistas;
– Desarrollar acciones políticas, culturales, sociales y formativas acordes con dicho pensamiento, como también de los resultados de los estudios e investigaciones a que se refiere e inciso anterior;
– Coordinar y difundir actividades, tales como jornadas, seminarios, debates interactivos presénciales o virtuales, encuentros nacionales o internacionales, u otros eventos relacionados con su objetivo social;
– Promover y editar publicaciones impresas, digitales y/o virtuales, en lengua española u otros idiomas relacionados con su objeto social y propuestas.-
– Mantener relaciones formales con otras entidades y/o organismos u organizaciones que coincidan con estas propuestas y aquellas que se puedan mantener en especiales coyunturas políticas.
sábado, 1 de agosto de 2015
Aporte del humanismo cristiano para la política
Por Guillermo Sueldo
Artículo publicado en la página web de FOSCA
F.O.S.C.A.
Objetivos
Para una democracia republicana, personalista, pluralista, participativa y comunitaria, profundizando y difundiendo el pensamiento socialcristiano y su aplicación a la realidad del política, social, económica, educacional de nuestro país.-
Artículo publicado en la página web de FOSCA
F.O.S.C.A.
Foro Social Cristiano Argentino
Objetivos
Para su cumplimiento del objeto social FOSCA podrá:
- Difundir el pensamiento socialcristiano;
– Promover estudios e investigaciones sobre la problemática de la persona, la cultura, la religión, la política y la sociedad, a la luz del pensamiento de Jacques Maritain y de otros pensadores personalistas;
– Desarrollar acciones políticas, culturales, sociales y formativas acordes con dicho pensamiento, como también de los resultados de los estudios e investigaciones a que se refiere e inciso anterior;
– Coordinar y difundir actividades, tales como jornadas, seminarios, debates interactivos presénciales o virtuales, encuentros nacionales o internacionales, u otros eventos relacionados con su objetivo social;
– Promover y editar publicaciones impresas, digitales y/o virtuales, en lengua española u otros idiomas relacionados con su objeto social y propuestas.-
– Mantener relaciones formales con otras entidades y/o organismos u organizaciones que coincidan con estas propuestas y aquellas que se puedan mantener en especiales coyunturas políticas.
sábado, 18 de abril de 2015
La influencia Geográfica en la Política
LA INFLUENCIA GEOGRÁFICA EN LA POLÍTICA
(publicado en F.O.S.C.A. Foro Social Cristiano Argentino )
Napoleón mencionó que “la política de los Estados se halla condicionada por su geografía”. Los discípulos de Federico Ratzel denominaron geopolítica a una nueva disciplina que asociaba las condiciones geográficas a las situaciones políticas.
Todas las corrientes del pensamiento político coinciden en la incidencia de la geografía, local y mundial, en la política; aunque no todos lo ven del mismo modo. Claro que tales factores geográficos poseen una estrecha relación con lo sociológico, pues las mismas condiciones geográficas son forjadoras del carácter de los pueblos. Desde las sociedades arcaicas a las modernas, las condiciones geográficas fueron el motivo y hasta la excusa para las conquistas de territorios en busca sólo de poder o de mejoramiento de las condiciones de vida, sin reparar, claro está, en el impacto ambiental, que incluye lo sociológico, de tales emprendimientos.
Así, el clima y los recursos naturales fueron, son y serán, motivos de movimientos migratorios que han causado y causarán conflictos, por la mezcla de sociedades que pugnan por vivir de una determinada manera y se ven forzadas a compartir sus modos con los modos de otros. Pasa entonces a jugar otro elemento en este conflicto, que es el espacio; o sea, el lugar y la forma de ocuparlo y servirse de él. La distribución de la población viene a ser entonces una cuestión de suma importancia para organizar un Estado. Cuando un territorio es muy amplio, los pueblos más aislados y menos poblados suelen ser más conservadores, por la sencilla razón de menor contacto pluricultural; a diferencia de las ciudades con mayor aglomeración en que la difusión de ideas nuevas se hace más común por el contacto cotidiano de mayor cantidad y variedad de personas. De allí que no siempre una norma de carácter general para todo el territorio, sea concebida de manera uniforme, pues lo que a unos le parecerá de avanzada, a otros les podrá parecer que modifica sustancialmente y de manera negativa sus valores y sus costumbres.
Como para tener una idea de esto, recordemos que la democracia nació en las ciudades, no en las zonas rurales. Ha sido en las grandes ciudades donde surgieron las ideas de libertad, igualdad, fraternidad; pues allí se asentaban los principales establecimientos educativos y los movimientos de personas era mayor, al punto de igualar los términos de “urbanidad” con “civilización”. Casi como lo de Civilización y Barbarie de Sarmiento; sin pretender con ello denostar al gran impulsor de la educación en nuestro país.
Pero en las ciudades también se produce otro factor, como el de la aglomeración que llega al punto, incluso, del hacinamiento. Escasean entonces algunos recursos, se hace necesario ganar territorio al río o al mar, se construye en forma indiscriminada sin un plan urbanístico, se pretende legislar para minorías nuevas transformando las costumbres de las mayorías anteriores; los espacios se reducen y los servicios se hacen más difíciles de poder contemplar a todos. Cada lugar presenta sus características, su propia realidad; pero estas van mutando a medida que las migraciones se generalizan, pasando a vincularse el elemento geográfico con las cuestiones socioeconómicas. Lo pluricultural puede ser muy enriquecedor; tengamos en cuenta que nuestra nación se forjó como tal con una enorme corriente inmigratoria. Pero entonces nuestra nación estaba en formación. Diferente resulta el impacto en naciones formadas como tales desde siglos y que se han caracterizado por formar una población relativamente homogénea. En esos casos, lo “extraño” busca integrarse, sea por necesidad o por imperio de la costumbre local, aunque también de las normas jurídicas cuando estas cumplen un rol importante en el desarrollo y el devenir de los pueblos. Cuando no son capaces de cumplir ese rol, la dispersión de costumbres de grupos y aún individuales, buscan imponerse, generando conflictos difíciles de resolver.
Es un tema apasionante que impone un análisis también más profundo y con mayor expansión, sobre todo en los planes políticos presentes y futuros en un país como el nuestro con un amplio espacio territorial, sobre el cual hace muchas décadas no existe un plan que respete a la vez que integre las condiciones culturales y las potencialidades geográficas y sociales de tan vasto y rico territorio. Por el contrario, sigue creciendo el hacinamiento descontrolado de grandes ciudades como Buenos Aires, Rosario, Córdoba (por nombrar algunas) sin que se ponga manos a la obra sobre sus consecuencias, como el aumento de la pobreza, la marginalidad, la ausencia de esperanza, la facilidad para la delincuencia, etc; que se incrementan casi cotidianamente. El mundo ha cambiado, las condiciones geográficas por causas naturales, políticas y sociales también; y con ello las migraciones que provocan un alto impacto político en los pueblos destinatarios de tales movimientos. La crisis habitacional, la falta de oportunidades laborales, la marginalidad y la mayor propensión a la delincuencia, no pueden encararse con solo denuncias de corrupción, promesas infundadas y frases de barricada; para todo ello hacen falta estadistas, que brillan por su ausencia. Es necesario exigir mayor nivel en el pensamiento y que pueda traducirse en acciones concretas. Nunca se podrá conformar a todos, pero así como antaño hubo planes que proyectaron un futuro, es muy necesario que vuelva a ocurrir, porque nuestro país corre el riesgo de perder su condición de nación para pasar a ser tan solo un territorio habitado, sin Estado y por lo tanto sin control y sin futuro.
viernes, 27 de febrero de 2015
FOSCA expresa su profundo dolor por el deceso del Dr.Julio Strassera
http://www.fosc.com.ar
Buenos Aires, 27 de febrero de 2015.-
Dr. Eduardo Cúneo
Ing. Agustín GARAY
Lic. Alejandro Lombán
Dr. Raúl Pardo
Dr. José Manuel Páez
Lic. Rosa María Ramírez
Dr. Emilio Risté
Dr. Guillermo J. Sueldo
Daniel Yoca
Buenos Aires, 27 de febrero de 2015.-
El Foro Social Cristiano Argentino, expresa su profundo dolor por el deceso del Dr. Julio César STRASSERA; un gran hombre del derecho y de la democracia republicana. En momentos revueltos y confusos del país, su accionar y su ejemplo de conducta deben reivindicarse para el presente y el futuro de la Argentina. Rendimos así homenaje a su figura y que su legado marque el camino de retorno a la república.
Ing. Agustín GARAY
Lic. Alejandro Lombán
Dr. Raúl Pardo
Dr. José Manuel Páez
Lic. Rosa María Ramírez
Dr. Emilio Risté
Dr. Guillermo J. Sueldo
Daniel Yoca
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jueves, 25 de diciembre de 2014
Navidad 2014
Navidad 2014
Deseos de paz, seguridad y estabilidad.
María, José y Jesús, el modelo ideal de familia.
Sagrada Familia Ejemplo de "Complementariedad entre la mujer y el hombre".
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sábado, 20 de diciembre de 2014
Con Debate Sin Combate
martes, 16 de diciembre de 2014
La política desde el humanismo cristiano, por Guillermo J. Sueldo
El universo político está compuesto por diversas corrientes de pensamiento e ideologías que en forma conjunta o diversas ofrecen a los ciudadanos distintas opciones de gobierno, generalmente, basadas todas en el discurso del bienestar y el progreso.
Ello no escapa al llamado Humanismo Cristiano, sino por el contrario, ya que se trata de una doctrina que tiene por objetivo la búsqueda de una actitud cultural que reivindica la dignidad humana, los derechos, las libertades y el desarrollo, incluso con trascendencia de lo confesional, precisamente por tratarse de algo cultural, aunque es obvio que tiene una raíz de profunda fe religiosa. Es decir, se basa en la búsqueda de un desarrollo integral (de allí el humanismo integral del que hablaba Maritain), más allá de la simple oportunidad que se brindan a los pueblos en cuanto adelantos tecnológicos y económicos, para llegar a dotar al ser humano de virtudes y valores. Ha dicho Benedicto XVI en la encíclica Cáritas In Veritate que “la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es el humanismo cristiano”.
La política no debe estar alejada de principios y valores, es por ello que han surgido corrientes políticas que representan el humanismo de orientación cristiana al servicio del desarrollo con el objetivo fundamental de dotar a las personas no solo de posibilidades materiales, sino en destacar la fortaleza de su propia esencia para que el progreso no impida ni invada el sentido cultural de las virtudes y valores, como el respeto, la justicia, la vida, la ley, la solidaridad, la instrucción, la educación y el desarrollo pleno del ser humano; de allí que se contrapongan al humanismo cristiano doctrinas como el liberalismo económico y el comunismo; pues el primero solo se basa en el individualismo y la libertad de mercado pero con prescindencia de las posiciones dominantes de quienes lo controlan, basándose únicamente en la equidad de los valores de los bienes que se intercambian, lo cual viola la virtud cardinal de la equidad como instrumento de cohesión social; mientras que el segundo impone un colectivismo diseñado y dirigido por el estado y directamente anula toda libertad individual. El mercado no debe escapar a reglas claras de justicia y equidad y el estado no debe apoderarse de todos nuestros derechos.
El humanismo de raíz u orientación cristiana, en el sentido trascendental de su término, viene a cumplir un rol de preponderancia en la vida cívica de los pueblos, pues no menoscaba las tesis económicas del desarrollo sino muy por el contrario, las estimula, pero brindando una óptica de dimensión superior al sentido humano de la vida y las relaciones interpersonales, sobrepasando el materialismo individualista y el colectivismo anulador del desarrollo personal. Tan es así, que se halla comprobado en la historia mundial las bondades y beneficios de gobiernos que han representado esta opción de vida en la política, con éxitos de prosperidad en un sentido integral y cuyos referentes han sido personalidades mundiales muy destacadas en la cultura y la política, como verdaderos estadistas. Basta recordar a Alcide De Gásperi, Konrad Adenauer, Aldo Moro, Rafael Caldera, Eduardo Frei Montalva, Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz Tagle, entre otros; y destacadísimos referentes intelectuales como el propio Maritain y Jaime Castillo Velazco, por ejemplo.
Es decir, la política al servicio del hombre, con una auténtica meta de bienestar, basado en la ley y la democracia republicana como valores jurídicos y políticos, con una preeminencia en los valores cristianos como meta cultural para el sentido de la vida misma, echando por tierra el mito de que se trata de una opción política de personas cándidas que no entienden de política, pues los ejemplos mencionados son prueba más que suficiente, especialmente porque en algunos casos se trata de estadistas que han tenido que llevar adelante procesos de reconstrucción económica y moral tras verdaderos desastres, como guerras y terrorismos de estado.
Claro que también es cierto, que quienes abracen el verdadero sentido político del humanismo cristiano, deberán estar a la altura de los desafíos que ello implica, más aún si tomamos a aquellas grandes personalidades como referentes de verdaderos hombres de estado, que tuvieron una enorme preparación cultural como base fundamental para entender las cuestiones sociales. Como señalara John Kennedy, “si hubiera más políticos que supieran de poesía y más poetas que entendieran de política, el mundo sería un lugar un poco mejor para vivir en él”. La preparación intelectual para pensar los desafíos del mundo no puede estar ausente en ningún político, pero menos aún en quienes representen el humanismo cristiano, ya que ello implica una altísima responsabilidad social, al servicio del desarrollo humano integral de la comunidad. En ese sentido, Dios nos libre de aquel que manifieste la necesidad de tener “vocación de poder”, pues ese no será nunca un estadista ni un político de vocación cristiana, pues en tal sentido, la verdadera vocación será la de gobernar; y la del humanismo cristiano, gobernar para servir a un proceso de desarrollo justo y equitativo; visto así, el poder no puede ser nunca una vocación sino la ambición de quien pretende servirse a sí mismo.
Quienes hemos abrazado desde hace mucho tiempo el ideal basado en los valores y virtudes del humanismo cristiano, pretendemos dar a la política una visión profunda, superadora y trascendental de la vida humana, más aún teniendo por delante un contexto nacional y mundial muy complejo que obliga a pensar y llevar ese pensamiento a una acción concreta para alcanzar el progreso con dignidad humana, recordando que tal exigencia implica la necesidad de evitar la insustancialidad en el discurso y la acción, algo muy impropio del humanismo cristiano y de quien pretenda representarlo, dada la altísima responsabilidad que por sí mismo significa esta corriente de pensamiento para la acción de políticas de estado.
Por ello, la oportunidad que tuvo Congreso Ideológico del PDC, se correspondía con la obligación de representar estos conceptos y la necesidad de plantear, en serio, qué representa actualmente la Democracia Cristiana en nuestro país, cuál es su ideología, entendida esta como un conjunto sistematizado de ideas y basado en pensamientos sustanciales, con la pretensión de liderar proyectos políticos para el bien común; cómo pretende hacer conocer esas ideas y proyectos que deberían ser propios, no tomar y colgarse de acciones y proyecciones ajenas que impiden el propio desarrollo sustancial de la Democracia Cristiana como tal, lo que no significa aislarse, sino tener pensamiento y acción propios para poder compartir y competir, buscando liderar y no acompañar el modelo de turno.
La Democracia Cristiana argentina nació con valores fundamentales de honestidades personales que se opusieron fervientemente a toda clase de populismo anti republicanos, con diversidad de proyectos e ideas entre sus principales dirigentes, pero que supieron prodigarse respetos y afectos mutuos. Lo que se vive actualmente, sesenta años después de su nacimiento, es evidencia de la crisis general de partidos políticos, pero también de una ausencia de sinceramiento interno acerca de qué lugar debe ocupar hoy el partido. Ha mermado considerablemente su caudal de afiliados y simpatizantes, ha perdido a muchos de sus “cerebros” y casi no cuenta con juventud. A su vez, distintos distritos profesan conceptos muy diversos de una democracia cristiana. Ya no se trata solo de matices, sino directamente de opuestos totales de conceptos completos de lo que debería representar hoy el pensamiento de una democracia cristiana; que si bien se nutre de una fuerte raíz de la Doctrina Social de la Iglesia, no por ello debe identificarse como un partido político de la iglesia. Aquí se trata de hacer política y no pastoral social. No significa que sean opuestos, sino que necesariamente no deben ser lo mismo.
Ningún partido político está en condiciones de hacer frentes políticos si no representa nada, si ha perdido identidad. Y hoy, nuestro PDC, nos guste o no, no representa por sí mismo un pensamiento claro y definido de políticas públicas. No tiene intendentes ni concejales y el único diputado nacional se encuentra fervientemente consustanciado con el gobierno nacional. No quiere decir que no tenga derecho a ello, solo que en lo personal no creo que este gobierno nacional represente de verdad algo del social cristiano. Ni en sus discursos ni en sus acciones. Si bien esa es una apreciación personal. Otros distritos viven realidades propias; alguno y tal vez por necesidad de no desaparecer, también se ha plegado al gobierno provincial de turno, en otro han realizado alianzas electorales muy diversas y otro ha luchado por mantener cierta pureza demócrata cristiana con alianzas locales más afines.
En 2013, la provincia de Buenos Aires tuvo su propio vaivén de pretendida alianza electoral, pues al principio de insinuó con Massa para luego terminar con De Narváez. ¿Fue por propia decisión o por indicación ajena? Ese es otro grave problema actual. El partido se encuentra casi entregado a voluntades y estructuras ajenas (principalmente el peronismo) y en tal sentido sufre los vaivenes de esa corriente política, como un barrilete arrastrado por el viento, hoy el PDC se halla a la deriva y arrastrado por el viento de la interna peronista. Sin que esto represente un juicio de valor, solo es un dato de la realidad. Hoy su conducción nacional prácticamente se jacta de su relación con De la Sota, el Momo Venegas y Moyano, sin determinar orientaciones, proyectos y hasta conductas que repercuten en el imaginario colectivo de la sociedad, para determinar la conveniencia de tales acercamientos y asociaciones. Ha quedado demostrado que los líderes sindicales, por si solos no han podido armar estructuras partidarias propias exitosas (Casos Moyano) y si van a elecciones por sí mismos, no logran un mínimo aceptable de votos. Es decir, fuera de la estructura del PJ u otra corriente peronista (caso del Frente Renovador) no consiguen atraer a la ciudadanía. Además de ser los mismos de hace treinta años y con cuestionables patrimonios personales. Se ha perdido así un auténtico sentido cristiano como valor o virtud cardinal, pues sólo parece que el fin justifica los medios.
Muchos han visto en la figura del Papa Francisco la oportunidad de reflotar el pensamiento social cristiano, que ha sido aprovechado por otros mientras el PDC se encuentra en la encrucijada de resolver internamente “qué es”, “hacia dónde quiere ir” y “cómo”. No basta con ser un dirigente sino que es vital la conducta, el pensamiento y la conducción que represente un liderazgo social y político, pues de lo contrario seguirá siendo una mini estructura al servicio de intereses ajenos. El Congreso de Huerta Grande representaba una buena oportunidad para tratar estos temas y exponer sobre asuntos relacionados con la economía, el comercio exterior, las relaciones internacionales, la redistribución de la población a través de políticas demográficas tendientes a disminuir la superpoblación en la grandes ciudades, con el agrandamiento de la miseria y la marginación, acompañado esto de políticas serias en materia migratoria, que no tienen que ver con la prohibición sino con la inteligencia en su aplicación. A veces lo irrestricto termina siendo anticristiano, si con ello contribuimos al hacinamiento, la promiscuidad y la marginalidad social. También con políticas en materia de instrucción pública y educación, de infraestructura, de respeto irrestricto por la ley (entendida esta como la herramienta de la civilización que más se ajusta a la consideración del respeto por el prójimo), de producción, de empleo, de saludo, de seguridad pública; etc. Pero su destino fue otro.
Como consideración personal, soy muy crítico de todas las estructuras partidarias en sus conceptos y políticas públicas, desde 1983 a la fecha. Si en algún caso se deslizó el slogan de la “década ganada”, creo que en muchos casos hemos tenido tres décadas desperdiciadas. Pasamos de una feroz represión a considerar que nada debía reprimirse, como si reprimir en sí mismo fuese algo malo, Lo malo está en la intención y el objetivo, más que en la acción. Si el fin es violentar el derecho a la expresión política, es muy malo; si el objetivo es impedir la continuidad de un delito que pone en riesgo la vida de las personas y la paz social, pues solo habrá que tener la inteligencia y preparación suficiente para ello, pero no puede considerarse negativo. Sancionar alumnos que toman por la fuerza un colegio o que causan daño físico y moral contra una iglesia, no puede ser interpretado como un acto de “represión”, sino como una consecuencia racional y natural de establecer el orden social. Lo contrario es el anti sistema, al estilo del pensamiento filosófico de Michel Foucault, ideólogo preferido por los abolicionistas del Derecho Penal. Tampoco es “represivo” en el sentido de dictadura, impedir y repeler la acción de sujetos que con las caras tapadas y palos amedrentan a los ciudadanos adueñándose de las calles impidiendo la libertad de transitar. No es posible que un país viva de marchas callejeras constantes por cualquier motivo. Ese es un país que vive de marchas, pero no en marcha. Así se mal enseña, se menoscaba el sentido del orden jurídico y social hasta que se vuelve en contra de quienes de alguna manera lo alentaron y hasta lo toleraron por conveniencia. La sociedad en su conjunto se encuentra harta de estas situaciones, pero la dirigencia política mayoritaria miró para otro lado. Ahora que las cosas se han salido de control entonces se acuerdan de reclamar orden e institucionalidad. Si después de treinta y un años de democracia reclamamos institucionalidad, es porque esta democracia está en deuda con la sociedad. Esto es importante tener en cuenta para analizar internamente y de cara a enfrentar un desafío político de trascendencia. Si no entendemos que convivir en “vivir con el otro”, es decir, compartiendo espacios comunes, no podemos considerar la construcción de una sociedad con destino de progreso y bienestar. Vivir en comunidad implica que hay una unidad común que nos contiene, pero para lograr esa contención, con progreso y bienestar, es necesario que existan reglas, y es indispensable cumplirlas y hacerlas cumplir. El desorden generalizado y la falta de respuestas claras de nuestro sistema democrático desde 1983 a la fecha a las necesidades sociales y a caminos de políticas de estado comunes para el desarrollo, no solo han generado situaciones cíclicas de repercusión social trascendente, sino además el desgaste de las estructuras políticas tradicionales; y con ello, la desconfianza generalizada en el sistema político; y cuando eso sucede, anidan en la sociedad pensamientos que engendran extremismos de toda clase. Nuestra democracia ha tenido más éxito en la imposición de “partes” gobernantes que en la concertación de políticas de estado para dar respuestas a las exigencias sociales, a la vez que estableciendo horizontes prometedores. El PDC no es ajeno a ello porque forma parte de este espectro partidario de conjunto; pero debe ahora afrontar el desafío de la reconstrucción teniendo en cuenta el panorama general, para saber hacia dónde encaminar sus acciones. No creo que lo mejor sea atarse a una superestructura partidaria que deambula entre el liberalismo ortodoxo y el estatismo intervencionista de todas las actividades. Para colmo, quienes sostuvieron con sus poderes sindicales este llamado “modelo”, son los mismos que hoy se perfilan como oposición. Al igual que quienes engendraron el llamado “kirchnerismo” y manifiestan añoranza por Néstor Kirchner, representen una verdadera alternativa de cambio. Significa que “el modelo” sigue siendo el comenzado en 2003, pero diferenciado sólo en los modos.
Si se pregunta por los logros del kirchnerismo siempre se cae en lo mismo. La “asignación universal”, “los derechos humanos”. Después de 12 años de gobernar no tienen mucho más que mostrar. Además, el primero de los temas fue tomado de otros y el segundo, fue utilizado para la venganza y para los negocios privados, como el caso de Shoklender y las madres de plaza de mayo. Además del señor Milani cuyos antecedentes dejan mucho que desear. Pero ¿cuáles son los logros de la oposición? En muchos casos, sólo ladrar el paso del carro de Cristina. A veces parecen más analistas políticos que verdaderamente políticos. Cabe preguntarse cómo pretende encarar el PDC su supervivencia frente a un panorama como este. Si pretende hacerlo con discurso y voto propio o, si lo hará con discurso y voto “ajenos”, como actualmente en la Cámara de Diputados de la Nación; dado que allí no existe un unibloque de la Democracia Cristiana sino que se integra el bloque del FPV.
Resulta también ya muy trillado y hasta a veces vulgar por parte de figuras políticas de relevancia, la constante apelación a “la gente”. En primer lugar, porque la gente es variada por circunstancias de lugar y personal. No se representan a sí misma del mismo modo la gente de Purmamarca que la de Palermo Soho. Tampoco la del conurbano bonaerense es toda la misma. No tienen los mismos problemas ni enfrentan las mismas dificultades los de un barrio privado elegante del norte del gran Buenos Aires que los que viven en Moreno o José C Paz y en sus puertas tienen barro, sin luz y sin cloacas. Decir que hay que estar cerca de la gente es tan obvio como decir que no hay que robar. Un líder político no puede ponerse detrás del discurso de “la gente”, sino por delante; pues un líder conduce, no es conducido por la masa. Claro que a “la gente” hay que escucharla, pero el líder debe hacerse escuchar y con un discurso que lo distinga del resto y sea una señal y guía de un camino a transitar. Una sociedad con una profunda ausencia de valores destacables como la nuestra, necesita de discursos con más contenido que continente para rescatar aquellos valores adormecidos en el inconsciente colectivo y a la espera de quien los despierte. Pero cuidado, como dije antes, la desconfianza en el sistema político también despierta extremismos. Cuando lo conocido resulta ser siempre lo mismo, se produce una suerte de rebelión anímica social generadora de comportamientos de tumulto; y el tumulto es la multitud desconcertada que adopta por necesidad lo primero que se ofrece para su supervivencia, aún con ausencia de valores humanos trascendentes. La responsabilidad de un partido político de raíz humanista no puede estar al margen de estas situaciones, comprometiéndose en la búsqueda de algo superador, alejado de componendas que quitan relevancia a su doctrina y por ende, carecen de virtud.
Estas son algunas de las cuestiones que el PDC debe poner de si verdaderamente quiere tener un destino político serio, más allá de las ideas que prevalezcan, pero que al menos sean claras, precisas y con objetivos concretos de políticas públicas.
Atte.
Guillermo J. Sueldo
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