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viernes, 8 de agosto de 2014

Monseñor Alberto Devoto

Homenaje a Monseñor Alberto Devoto en el Congreso de la Nación

Mons. Alberto Devoto

El Congreso de la Nación realizó el 8 de agosto de 2014 un homenaje a 30 años del fallecimiento de Monseñor Alberto Devoto, recordado como el "Obispo de los pobres". El evento contó con la participación de referentes religiosos, políticos, sociales y culturales, y fue organizado por el diputado nacional Juan Fernando Marcópulos, perteneciente al Partido Demócrata Cristiano de Corrientes. 


Desde las 10 y hasta las 17 horas, se vivió una jornada cargada de emotividad y memoria. Cientos de personas participaron del evento, cuya presentación estuvo a cargo de Juan Fernando Marcópulos. Mediante exposiciones, paneles, charlas y presentaciones, se recordó la figura de quien fuera Obispo de Goya desde 1961 y hasta su fallecimiento, en 1984.
“Pudimos construir este homenaje en el que Alberto nos congrega nuevamente. No podemos quedarnos en el dolor y la pérdida, y Monseñor Devoto me parece el elemento central para homenajear a aquellos quienes sobrevivieron a la dictadura, ya que generó un espacio en el que aquellos que querían construir una sociedad mejor se sientan contenidos como las comunidades eclesiales de base”, expresó Marcópulos.

La actividad inició con una reseña biográfica de Alberto Devoto, a cargo del escritor y periodista Ramón Orlando Mendoza, que también relató sus vivencias con el religioso: “Estoy muy emocionado de que este recinto, caja de resonancia de nuestra democracia, sea el lugar en el que nos encontremos para recordar la tarea pastoral de Alberto Devoto”.

Nacido justamente en el barrio de Congreso, en Capital Federal, Alberto Devoto llegó como un extranjero a la provincia de Corrientes, a la Ciudad de Goya. Allí, supo comprender la realidad social profunda de la región. Se lo recuerda por haber sido el promotor de las organizaciones campesinas y las Ligas Agrarias correntinas, primer sindicato campesino de la provincia. Fue impulsor de los institutos de formación docente, las usinas de pensamiento libre, y miembro del movimiento de sacerdotes para el tercer mundo.

Seguidamente, se realizó un panel del que participarán la religiosa Martha Pelloni, el presbítero Víctor Arroyo, "Coca" Morello y Jorge Leiva. El primero en tomar la palabra fue Jorge “Palito” Leiva, militante goyano cercano a los sectores campesinos. 

“Es un honor haber sido convocado a dar testimonio de quien fuera el primer obispo de Goya, de quien los goyanos tenemos un recuerdo imborrable, este homenaje y su reivindicación nos parecen sumamente justos”, expresó Leiva.

También participó la religiosa Martha Pelloni, militante social y representante de la Red Antimafia, quien trabajó durante años con Devoto: “El vivía la realidad de su pueblo muy profundamente. Su compromiso se basaba en el trabajo de sensibilización social, que pasa por la piel y el corazón para proyectarlo en los hechos. Su testimonio es muy fuerte. Si hoy milito en los derechos humanos, es porque durante la dictadura militar este hombre los defendía”.

Le siguió el presbítero Víctor Arroyo, quien señaló que Devoto “es una figura digna de destacarse, este homenaje es reivindicar a gente que sin darnos cuenta sentó las bases sobre las que hoy estamos, en una construcción que nos permite vivir con más libertad, alegría y esperanza”. El religioso recordó que “fueron años en los cuales se nos contagió el entusiasmo por la fe. Eran épocas de mucho compromiso social, en los que la iglesia nos proponía un compromiso con el pueblo, que lo vivíamos con un gran entusiasmo”.

El acto contó además con un homenaje musical a cargo del músico Jorge Suligoy, quien presentó una obra titulada "Que triste y que lindo". La jornada siguió con otro panel integrado por el asesor de la Secretaría de Culto de la Nación Domingo Bresci junto a los Diputados nacionales correntinos Carlos Rubín, Araceli Ferreyra y Ana Perroni, y se presentó el libro "Puebladas goyanas", del autor José Erasmo Gauto.

“Fue Devoto el que hizo que se comenzara a conformar el movimiento de sacerdotes para el tercer mundo en Argentina. Ir a Goya significó para él un proceso cultural muy fuerte. Y se hizo cargo de todas la problemáticas que sufría la gente, junto a otros 18 obispos, retomaron el impulso sano y fantástico del concilio del vaticano II y lo adaptaron a esta realidad que era el tercer mundo”, señaló Domingo Bresci.

En tanto que Juan Fernando Marcópulos cerró la jornada con un emotivo discurso: “Queremos reflotar el espíritu de lo que nos sigue uniendo como pueblo para seguir reivindicando los derechos de nuestros trabajadores campesinos. Esto lo hizo el pueblo de Goya, el sur de la provincia, la gente que tiene memoria colectiva logró que hoy estemos llenando este salón en un evento histórico en Capital Federal”, sintetizó.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Un buen católico se entromete en la política

Involucrarse en política es obligación para un cristiano

La humildad y el amor son elementos esenciales para quien gobierna, mientras que los ciudadanos, sobre todo si son católicos, no pueden desinteresarse de la política. Es lo que dijo el papa Francisco durante la misa celebrada esta mañana en la Casa Santa Marta, invitando a rezar también por las autoridades. El evangelio del centurión que le pide con humildad y confianza la curación del siervo y la epístola de san Pablo a Timoteo con la invitación a orar por los gobernantes, dieron pie al Papa para reflexionar sobre el servicio de la autoridad.



La humildad y el amor son elementos esenciales para quien gobierna, mientras que los ciudadanos, sobre todo si son católicos, no pueden desinteresarse de la política. Es lo que dijo el papa Francisco durante la misa celebrada el 16 de septiembre de 2013 en la Casa Santa Marta, invitando a rezar también por las autoridades. 

El evangelio del centurión que le pide con humildad y confianza la curación del siervo y la epístola de san Pablo a Timoteo con la invitación a orar por los gobernantes, dieron pie al Papa para reflexionar sobre el servicio de la autoridad. 


Quien gobierna –afirma Francisco "debe amar a su pueblo", porque "un gobernante que no ama, no puede gobernar: al máximo podrá disciplinar, poner un poco de orden, pero no gobernar". El Papa piensa en David "y cómo amaba a su pueblo", por lo que después del pecado del censo dice al Señor que no lo castigue al pueblo sino a él. Por lo tanto, "las dos virtudes de un gobernante" son el amor por la gente y la humildad: 


"¡No se puede gobernar sin amor al pueblo y sin humildad! Y cada hombre, cada mujer que debe tomar posesión de un servicio público, debe hacerse estas dos preguntas: ‘¿Amo yo a mi pueblo, para servirle mejor? ¿Soy humilde y escucho a los otros, los diferentes puntos de vista, para elegir el mejor camino?’. Si no se hacen estas preguntas, su gobierno no va a ser bueno. El gobernante, hombre o mujer, que ama a su pueblo es un hombre y una mujer humilde". 


Por otro lado, san Pablo exhorta a los gobernados a elevar oraciones "para todos los que están en el poder, para que puedan llevar una vida tranquila y apacible”. Los ciudadanos no pueden desinteresarse de la política: 


"Ninguno de nosotros puede decir: ‘Pero yo no tengo nada que ver con esto, ellos son los que gobiernan...’. No, no, yo soy responsable de su gobierno y tengo que hacer lo mejor para que gobiernen bien y debo hacer lo mejor por participar en la política como pueda. La política -dice la Doctrina Social de la Iglesia- es una de las formas más elevadas de la caridad, ya que es servir el bien común. Yo no puedo lavarme las manos, ¿eh? ¡Todos tenemos que dar algo!" 


Hay un hábito –explicó el Papa-, que consiste en solamente hablar mal de los gobernantes y chismear acerca de "las cosas que no van bien", y añade "Si escuchás los programas de televisión, solo golpean, golpean; lees el periódico y atacan... siempre lo malo, ¡siempre en contra!". Tal vez, "el gobernante es sí, un pecador, al igual que David lo era, pero tengo que contribuir con mi opinión, con mi palabra, incluso con mi corrección", porque "¡todos debemos participar del bien común!". Y si "tantas veces hemos oído: ‘un buen católico no debe inmiscuirse en la política’ esto no es cierto, esa no es una buena vía" advirtió. 


"Un buen católico se entromete en la política, dando lo mejor de sí, para que el gobernante pueda gobernar. Pero, ¿qué es lo mejor que podemos ofrecerles a los gobernantes? ¡La oración! Es eso que Pablo dice: ‘Oración por todos los hombres y para el rey, y para todos los que tienen autoridad’. ‘Pero, padre, esa es una mala persona, debe irse al infierno...’. ‘Ora por él, ora por ella, para que pueda gobernar bien, ¡para que ame a su pueblo, para que sirva a su pueblo, para que sea humilde!’ ¡Un cristiano que no ora por sus gobernantes no es un buen cristiano! ‘Pero, padre, ¿cómo orar por este? Es una persona que no está bien...’. ‘¡Reza para que se convierta!'. Pero ora... Y esto no lo digo yo, lo dice san Pablo, la Palabra de Dios". 


Por lo tanto -concluyó el Pontífice, "demos lo mejor de nosotros mismos, ideas, sugerencias, lo mejor; pero sobre todo lo mejor es la oración. Oremos por los gobernantes, para que gobiernen bien, para que lleven a nuestro país, a nuestra nación hacia adelante y también al mundo, que haya paz y bien común". (AICA)